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Anecdotario


Hayek y la muerte de Keynes "a corto plazo"

Keynes había escrito su libro más conocido en los años de la Gran Depresión; y su obra, aunque básicamente teórica en su naturaleza, no puede entenderse bien sin tener presente el marco en el que fue pensada. Las recomendaciones que de ella pueden obtenerse se centran en el relanzamiento de las economías afectadas por la recesión y son medidas inspiradas siempre en la urgencia y el corto plazo. "A largo plazo todos estaremos muertos" es una de las frases más famosas de nuestro personaje, que siempre gustó de las expresiones brillantes y provocativas. Pero algunos economistas pronto se dieron cuenta de los peligros que tendría convertir estas medidas pensadas inicialmente para circunstancias bastante excepcionales en criterios permanentes de política económica. Uno de estos economistas fue Friedrich von Hayek.
           
Hayek había debatido a menudo con Keynes y sus discípulos sobre cuestiones de teoría económica. Pero una gran amistad personal unía a ambos hombres más allá de sus desacuerdos científicos. Cuenta Hayek que, el año 1946, estaba realmente preocupado por los efectos que tendría en la economía la interpretación que algunos de los discípulos de Keynes estaban haciendo de sus teorías. Y no dudó en plantearle a su amigo estas dudas. Para su sorpresa, Keynes le dio la razón. Y, además, tras hacer algunos comentarios poco laudatorios de aquellas personas, procedió a tranquilizar a Hayek, diciéndole que no se alarmara; que aquellas ideas habían sido muy necesarias en el momento en el que él las había formulado. Pero que, si en algún momento llegaban a ser peligrosas, él mismo se encargaría de hacer que la opinión pública se orientara rápidamente en el sentido contrario. Y –añadía Hayek– "indicó con un gesto rápido de su mano lo deprisa que podría conseguir esto". Pero las cosas esta vez no salieron bien. Tres meses después de que esta sorprendente manifestación de confianza en sus propios poderes hubiera tenido lugar, Keynes había muerto.

Publicado por RJGM el 25 de Agosto, 2005, 21:03 | Referencias (0)

La comparación de Bill Gates

gates.JPG

Sucedió durante una feria de computadoras a la que Bill Gates asistio para dar una conferencia sobre su compañia. Con el ánimo de ser lo más grafico posible durante su alocución, Gates quiso impresionar a todos los asistentes haciendo una comparación entre los logros de microsoft y los de la industria automotriz. Y no se le ocurrio otra cosa que pronunciar el siguiente disparate:

"Si la General Motors se hubiera desarrollado tecnologicamente como la industria de la informatica en los últimos años, ahora deberíamos poder conducir automoviles que correrian a una velocidad máxima de 160.000 km/h, pesarian menos de 14 kg y podrian recorrer una distancia de 1000 kilometros con un solo litro de gasolina, ademas, su precio seria de unos 25 dolares".

"Me las comi con esa comparacion" debió pensar Gates, cuando dias mas tarde vio como general motors le respondia publicando en la prensa el siguiente comunicado:

"Puede ser que Mr. Gates tenga razon, pero si la industria automotriz hubiera seguido la evolucion de la informatica y General Motors se hubiese desarrollado tecnologicamente como microsoft hoy tendriamos coches de las siguientes caracteristicas:

- Su automovil tendría dos accidentes cada día, sin que usted pueda explicarse la causa.

- Cada vez que las lineas de las carreteras volvieran a pintarse, tendria que comprar otro coche que fuera compatible con el nuevo trazado.

- Ocasionalmente, su coche se pararia en medio de una autopista sin ninguna razon. Usted deberia aceptar el hecho con resignacion, volver a arrancar y seguir conduciendo esperando que la situacion no volviera a repetirse (por supuesto, no tendria ninguna garantia de ello).

- En ocasiones, su coche se pararia y no podria volver a arrancarlo. Este hecho podria producirse al intentar realizar una determinada maniobra (como girar a la izquierda o a la derecha). La solucion seria reinstalar de nuevo el motor o cambiar el chasis. Extrañamente, usted tambien aceptaria el hecho con resignacion.

- En principio, solo se podria sentar usted en el coche. No obstante, tendria la posibilidad de comprar el modelo "car2000" o "car2003nt" o "carxp" o "carlonghorn", pero abonando una tarifa extra por cada pasajero extra.

- Existiria una empresa que fabricaria coches que funcionaran con energia solar y serian más rapidos, faciles de conducir y baratos (linux). pero solo podrian circular por el 5% de las carreteras. Con el resto seria incompatible y finalmente los compradores tendrian que comprar los carros de la General Motors.

- El sistema de airbag del coche preguntaria antes de activarse en caso de accidente: ¿estas seguro que desea activar el airbag? en caso de responder "si", volveria a preguntar "se va a activar el airbag", ¿está completamente seguro de que desea que se active?" en caso de responder "si", luego daria la siguiente respuesta "error, la tarea en uso produjo un error al colisionar al vehiculo, el airbag no sera activado".

- Ademas, las puertas de su vehículo se bloquearian frecuentemente y sin razon aparente. Sin embargo, podria volverlas a abrir usando algun truco como accionar el tirador al mismo tiempo que con una mano gira la llave de contacto y con la otra agarra la antena de la radio.

- Siempre que General Motors presentase un nuevo vehiculo, los conductores deberian volver a aprender a conducir porque ninguno de los controladores funcionarian igual que en el modelo anterior.

- General motors le obligaria a comprar con cada coche la tarjeta de algunas de sus firmas filiales. Si no lo hiciera, su coche se volveria un 50% más lento. y, en consecuencia general motors seria investigado por parte de la justicia.

Bill gates nunca contestó...

Publicado por RJGM el 14 de Junio, 2005, 1:00 | Referencias (0)

Robert Kuttner y el libre mercado

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En la primera reunión regional de la Comisión Progreso Global, realizada en Berlín entre el 17 y en 18 de Junio de 1998, Robert Kuttner comenzó su ponencia con la siguiente historia:

Un grupo de personas, entre los que se encontraba un médico, un predicador, un ministro y un economista, se reunió en un club de golf, para pasar la jornada disputando unas partidas. El economista caminaba muy lentamente. El grupo observó que otro grupo de jugadores que les precedía, lanzaba las pelotas de golf en todas direcciones. No jugaban al golf. El primer grupo abandonó su partida indignado, volvió al edificio central del club y se quejó al gerente. El gerente tosió y dijo: "Disculpen que no les hayamos advertido que el día de hoy ocurre algo muy especial. El grupo que les precede está compuesto de ciegos". Las reacciones no se hicieron esperar. El ministro dijo: "Oh, lo lamento mucho. Voy a dejar de lado mis aparatos de golf". El predicador dijo: "En mi prédica de mañana voy a decir "Ama a tu prójimo como a ti mismo"". Y el médico dijo: "Estoy muy afectado por haber tratado a mis conciudadanos así. No voy a jugar más golf en las próximas semanas, y voluntariamente, voy a trabajar los sábados por la mañana". Y el economista dijo: "¿No pueden jugar a otra cosa?"

Cerró explicando que En esta historia el economista representa el mercado libre. El mercado libre es racional, pero muchas cosas que son importantes se le olvidan.
...

Publicado por RJGM el 26 de Mayo, 2005, 1:00 | Referencias (0)

Adam Smith: El más feroz crítico de los aranceles TRABAJÓ EN UNA ADUANA

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No cabe duda que A. Smith es uno de los grandes genios del milenio, sin embargo aqui comparto con Uds. una paradoja biográfica que me parece bastante curiosa.

Poca duda cabe de que Adam Smith es el economista que mayor influencia ha ejercido en la historia del pensamiento económico. Y uno de los campos en los que su obra ha dejado una huella más profunda es el del comercio internacional. Frente a la tradición mercantilista que consideraba que el comercio entre países es un juego de suma cero, en el que lo que uno gana representa necesariamente la pérdida del otro, Smith demostró que no existe una gran diferencia entre este tipo de comercio y las transacciones habituales en las que si el vendedor y el comprador realizan una transacción, la razón es que ambos esperan obtener beneficios de ella. Si cualquiera de nosotros intentamos vender nuestros productos u ofrecer nuestros servicios allí donde sean más reconocidos y mejor remunerados, y compramos lo que necesitamos donde nos ofrecen mejores calidades y precios, no tiene sentido alguno que esta regla se rompa por el simple hecho de que las empresas que venden buenos productos a precios bajos estén situadas en otro país. La protección aduanera, por tanto, lejos de hacer crecer la riqueza de un país, dificulta su camino hacia la prosperidad.

Adam Smith nació en Kirkcaldy (Escocia) el año 1723. Estudió en Glasgow y en Oxford, obteniendo una impresión penosa de esta famosa universidad inglesa, que no se encontraba ciertamente en uno de sus mejores momentos. Escribió Smith que, en Oxford, los profesores habían abandonado "hasta la pretensión de enseñar"; y fue éste uno de los motivos por los que se opondría a que los profesores universitarios cobraran un sueldo fijo, manifestándose, en cambio, partidario de que su remuneración se determinara en función del número de alumnos que conseguían reunir, lo que les obligaría a dedicar mucha mayor atención a sus estudiantes (no parece preciso añadir que, entre las funciones de estos profesores, no estaba examinar y dar títulos).

Tras ejercer como catedrático en Glasgow durante algunos años, fue contratado para acompañar al joven duque de Buccleugh en su tour por el continente europeo, viaje que, en aquella época, hacían con frecuencia los jóvenes ingleses de clase alta y solía durar varios años. De vuelta en Gran Bretaña en 1766, se dedicó a trabajar en lo que sería su gran obra, La riqueza de las naciones, el libro de economía más importante que se ha escrito nunca. Tras su publicación en 1776, Smith se convirtió pronto en un hombre muy conocido; y apenas habían pasado dos años cuando fue nombrado Comisario de Aduanas de Escocia. El cargo resultaba, ciertamente, un tanto paradójico para alguien que había dedicado buena parte de su vida a criticar las prohibiciones a la importación y los aranceles, que es precisamente lo que se supone que se hace en las aduanas. Pero, aun así, parece que desempeñó su cargo con una gran dedicación y eficacia hasta su fallecimiento, que tuvo lugar el año 1790.

¿Por qué aceptó Smith desempeñar este puesto? Es evidente que no fue por motivos económicos. Smith había obtenido muchos antes una pensión vitalicia del duque de Buccleugh; y era, además, un hombre de pocas necesidades personales. Nunca se casó, llevó una vida sencilla y dedicó una parte no despreciable de sus recursos a obras de beneficencia. Más razonable es pensar que, aunque crítico de las aduanas, nuestro personaje creyó con firmeza que éstas existirían siempre; y que gestionarlas de manera eficiente sería una aportación al progreso económico de su país. Tan poca fe tenía en el triunfo del libre comercio internacional en su propio país, que llegó a afirmar que lo consideraba como algo tan alejado de la realidad británica como el establecimiento de una Océana o de una Utopía, en referencia a las conocidas utopías de Harrington y Moro.

Sus ideas alcanzaron, sin embargo, un éxito mucho mayor que el que él mismo había imaginado. Setenta años después de la publicación de La riqueza de las naciones, Gran Bretaña suprimía las leyes protectoras de la agricultura y daba así el gran paso hacia el librecambio, que constituiría una de las bases de su prosperidad en la segunda mitad del siglo XIX. Y los ingleses nunca dejaron de ser conscientes de la deuda que habían contraído con aquel peculiar Comisario de las Aduanas Escocesas.

Publicado por RJGM el 2 de Abril, 2005, 0:00 | Referencias (0)

Las últimas palabras de Marx

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¿Qué persona, despúes de cristo, ha tenido mayor influencia sobre la humanidad, que Carlos Marx?
No cabe duda que es dificil encontrar unas ideas tan discutidas como las implicitas en el marxismo, no me refiero a si son o no aceptables, sino a la influencia que han tenido en el "mundo moderno". He aquí una anecdota que demuestra que es posible que Marx, antes de morir conociera la magnitud de los efectos de sus ideas en la historia del siglo XX.

Se cuenta una curiosa anécdota de Carlos Marx cuando agonizaba. Su doméstica viéndolo en el umbral de la muerte le pidió que pronunciara sus últimas palabras para la posteridad, pero Marx se negaba. La doméstica insistía e incluso le dijo que lo que pronunciara ella misma lo anotaría, pero que por favor dijera algo para las futuras generaciones. Marx, a punto de fallecer, por fin le dijo: "Vete, fuera de aquí, las últimas palabras son para los idiotas que no han podido decir lo suficiente". Y se murió. Fueron las últimas palabras de Marx.

Publicado por RJGM el 2 de Abril, 2005, 0:00 | Referencias (0)

Quesnay: Una familia postiza y su hallazgo de la cuadratura del círculo

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He aquí una anecdota que bajé de la red sobre el padre de la escuela fisiocrata, referente a los desvanes de su vida y a la forma como sus descendientes y amigos quisieron mejorar su "imagen".

Dijo una vez el Marqués de Mirabeau que, desde el comienzo de la humanidad, ha habido tres descubrimientos que han servido de fundamento a las sociedades políticas. El primero fue el de la escritura, que permite a los hombres transmitir con seguridad sus leyes, su historia y sus descubrimientos. El segundo, la invención del dinero, que es, en su opinión, el vínculo que une a todas las naciones civilizadas. Y el tercero, el descubrimiento del Tableau Economique, gloria del siglo XVIII, cuyos frutos recogerá la posteridad.

La afirmación es, desde luego, bastante peregrina. Pero refleja bien la importancia que, en su día (segunda mitad del siglo XVIII) los fisiócratas atribuían a la obra analítica más importante del maestro de su escuela, Francois Quesnay. Con su famoso Tableau, o Cuadro Económico, Quesnay pretendió mostrar de forma clara los principios de la circulación de la riqueza entre los diversos grupos –agricultores, propietarios y artesanos, en su modelo– que integran un sistema económico. Aunque su teoría se resintió siempre de su obsesión por la productividad del sector agrario y de sus críticas a los gastos que se realizaran fuera de este sector, sus ideas sobre el equilibrio económico constituyeron un avance importante en su época; y muchos economistas a lo largo de la historia del pensamiento económico, desde Smith a Leontief, pasando por Marx han reivindicado su figura como la de uno de los padres de esta ciencia.

Nada parecía, sin embargo, predisponer a nuestro personaje para hacer descubrimientos en el campo de la economía, ni por su formación ni por su actividad profesional. Quesnay se dedicó a la medicina a lo largo de toda su vida y fue, incluso, durante mucho tiempo, el médico personal de la famosa Madame de Pompadour. Pasó por ello a residir en Versalles, donde gozó del aprecio personal del propio rey de Francia. En la corte mantuvo, además, amplios contactos con los principales intelectuales de la época, siendo nombrado miembro de la Real Academia de Ciencias. Pero los primeros años de su vida estuvieron muy alejados de este ambiente. Y lo estuvieron tanto que sus descendientes –dirigidos por su yerno, según parece– consideraron que había que inventar una biografía adecuada para tan ilustre personaje.

Nació Quesnay el año 1694 en Meré y, de acuerdo con la biografía oficial fue hijo de un abogado culto y prestigioso. Seguramente a nuestro economista le habría gustado tal cosa, pero la realidad es que su padre Nicolás Quesnay fue un campesino y tendero con muy poco interés, por cierto, en la educación de sus numerosos hijos. De hecho Francois fue el octavo de trece hermanos; y tan poco se ocuparon de él en sus primeros años que cuando había cumplido los once todavía no sabía ni leer ni escribir. Como el chico era listo, sin embargo, consiguió que alguien, fuera de su familia, le enseñara a leer; y esto le abrió el camino primero hacia el arte de las sangrías y, más tarde, hacia la medicina, con un éxito notable, como hemos visto. En 1716, ya establecido como cirujano, se casó nuestro economista con la hija de un especiero, que tenía su establecimiento en París. Pero, con los años, también la profesión de su suegro cambiaría en la biografía oficial y de especiero pasaría a ser un rico comerciante vecino de París.

Y también, en la última etapa de su vida, se consideró conveniente echar al olvido algunos detalles pintorescos de su existencia. Murió Quesnay el año 1774 y cuatro años antes imprimió en Versalles su obra Poligonometría, con la que quiso dar a conocer sus estudios sobre algunos problemas geométricos complejos. Lo malo es que, en esta obra, pretendió demostrar que había descubierto, entre otras cosas, la cuadratura del círculo y la relación entre el lado de un cuadrado y su diagonal. Sus amigos y discípulos estaban aterrados y trataron de evitar la difusión de la obra. Turgot llegó a decir: "será un escándalo descomunal: el entenebrecerse del sol". Y Dupont de Nemours escribió poco tiempo después: "son los entretenimientos de un anciano respetable, que se ha ocupado por primera vez de cuestiones geométricas a los 76 años; así que, si se hallan en su geometría algunos fallos, no hay que sorprenderse mucho".

Resulta claro, en resumen, que, para conocer la auténtica vida de los grandes economistas, no conviene hacer demasiado caso ni a los yernos con aires de grandeza ni a los discípulos demasiado comprensivos con sus maestros.

Publicado por RJGM el 26 de Marzo, 2005, 0:00 | Referencias (0)

 

 

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